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FMI teme que se desaten guerras comerciales en la era Trump

El espectro de Donald Trump se proyecta sobre el Fondo Monetario Internacional. La institución ha mantenido este lunes sus previsiones económicas globales para los próximos dos años, pero ha encendido las alarmas respecto a lo que puede venir dentro de muy poco: un giro proteccionista por parte de la primera economía del mundo, una ralentización aun mayor de la segunda gran potencia, China, y un enfrentamiento entre países.

El economista jefe de FMI, Maurice Obstfeld, alertó este lunes en su discurso contra los efectos perniciosos de las «medidas proteccionistas» y sus consiguientes «represalias como respuesta».

A corto plazo, las expectativas mejoran para la economía estadounidense, gracias al ímpetu de los últimos meses, la alegría en los mercados y los prometidos estímulos fiscales. El PIB aumentará un 2,3% en 2017, lo que supone una mejora de una décima respecto a lo estimado en octubre, y un 2,5% en 2018, lo que supone la mayor revisión al alza de entre las grandes economías, de cuatro décimas. Las previsiones para la zona euro se mantienen prácticamente igual que en la última estimación, con una mejora de una décima para el próximo año.

“Un posible vuelco hacia plataformas de políticas aislacionistas y el proteccionismo, un deterioro de las condiciones financieras mundiales más pronunciado de lo esperado, que podría interactuar con las debilidades en partes de la zona del euro y en algunos mercados emergentes, un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, y una desaceleración más grave en China”, declaró el FMI.

La política económica de Trump aún no forma parte de las estimaciones. Los cálculos no incluyen tampoco los riesgos asociados a una escalada proteccionista entre las grandes economías del mundo, ya que ninguna de las medidas prometidas por el próximo presidente estadounidense se ha cristalizado o concretado todavía, además de que, tal y como el economista jefe explicó ante la prensa el FMI confía en que «al final se den cuenta de que estas medidas serán perjudiciales para sus propias economías».

La última vez que el Fondo le contó al mundo lo que esperaba de la economía en el corto y medio plazo fue a primeros de octubre, faltaba un mes para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y el discurso proteccionista de Trump resultaba un riesgo más difuso. Ahora, las palabras del presidente electo constituyen una declaración política y no solo han mantenido el tono, sino que lo han concretado. La fuga de producción industrial a países de mano de obra barata, junto con los avances tecnológicos, han destruido millones de empleos en Estados Unidos y generado el deterioro de la clase trabajadora que, junto con otros factores, ha alimentado el trumpismo.

Trump ha advertido a la industria que incorporará un arancel del 35% a cualquier vehículo, de marca americana o extranjera, que se venda en Estados Unidos pero se produzca en México, que es un país de bajo coste pero que con el Nafta (el tratado de comercio entre EEUU, México y Canadá) no pagan arancel. La medida afecta a General Motors, Ford o la alemana BMW.

Ha empezado a haber respuestas de otros países, como Alemania o China. El ministro de Economía y líder socialdemócrata, Sigmar Gabriel, advirtió este lunes de que los frenos de Trump a la deslocalización solo lograrían que el sector automovilístico americano fuera «peor, más débil y más cara».

Según el FMI, la economía china crecerá tanto este año como el siguiente por debajo del 7%, que es la tasa que hasta ahora se consideraba saludable para el país emergente. La previsión de 2017 se sitúa en el 6,5%, dos décimas menos de lo que avanzó en 2016, aunque tres por endima de lo que se calculaba en octubre. Para 2018, el pronóstico queda fijado en el 6%.

Fuente: El País

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