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¡HISTÓRICO! Trump se considera la “víctima de la mayor caza de brujas” tras nombramiento de un fiscal especial

Donald Trump ha vuelto a estallar. En un gesto que quedará para los anales, el presidente de Estados Unidos clamó que era “víctima de la mayor caza de brujas a un político en la historia de América” ante el nombramiento de un fiscal especial para investigar la trama rusa.

“Con todos los actos ilegales que tuvieron lugar en la campaña de Clinton y la Administración Obama, jamás se nombró un fiscal especial”, se quejó Trump a través de su cuenta de Twitter.

Las palabras de Trump rompen cualquier contención. Si tras la designación del investigador especial, la Casa Blanca emitió un comunicado breve y que evitaba valorar el nombramiento, esta mañana Trump mostró a través de la red social su escaso respeto a la división de poderes, pero sobre todo su beligerancia a unas pesquisas que cada vez estrechan más el cerco en torno a la injerencia de Rusia en la campaña electoral.

El detonante fue el nombramiento por el Departamento de Justicia del respetado Robert Mueller, director del FBI de 2001 a 2013, como fiscal especial. La extraordinaria medida, que otorga a Mueller amplios poderes y la posibilidad de presentar cargos penales, llega justo después de que se destapasen las presiones que ejerció el presidente sobre el anterior responsable del FBI, James Comey, para que dejase de indagar al exconsejero de Seguridad Nacional y sus conexiones con el Kremlin.

El nombramiento fue obra del fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, el mismo que avaló con un durísimo informe el despido de Comey. Una decisión que le acarreó críticas generalizadas y ante la que él quiso distanciarse, recordando que el escrito de argumentación le había sido solicitado.

La designación de Mueller es un intento de recuperar credibilidad y una válvula de escape ante una sociedad cada vez más escandalizada por las decisiones de la  Casa Blanca. “Mi decisión no supone reconocer ningún delito ni que se vaya a perseguir a nadie. Lo que he determinado es que dadas las circunstancias excepcionales, el interés público requiere que ponga las investigaciones bajo la autoridad de alguien que tenga cierto grado de independencia de la cadena de mando normal. Un investigador especial es necesario para que el pueblo americano tenga total confianza en los resultados”, declaró Rosenstein.

Su jefe, el fiscal general, Jeff Sessions, no intervino al haberse autorecusado para tratar cualquier aspecto relacionado con la trama rusa, debido a que ocultó al Senado sus conversaciones con el embajador ruso en Washington.

La medida es extraordinaria. Anteriormente, el Departamento de Justicia sólo había designado una vez en su historia a un investigador de este tipo. Fue en 1999 para dirimir las responsabilidades policiales en la matanza de Waco. Aunque el puesto estará bajo el mando del fiscal general adjunto, posee mayor autonomía que cualquier integrante del ministerio público, puede presentar cargos penales e incluso convocar jurados. Su ocupante, además, será difícil de someter.

Mueller, de 72 años, es una figura altamente respetada. En 2001 fue elegido por George W. Bush para dirigir el FBI y, cumplido el decenio de mandato, Barack Obama le prorrogó otros dos años. Esta larga experiencia asegura al Departamento de Justicia que podrá tranquilizar las aguas del FBI, donde el abrupto despido de James Comey ha sido visto como una humillación.

Los expertos apuntan a que si se demuestra que Trump, como entendió Comey, quiso alterar una investigación federal podría derivarse un cargo de obstrucción. La base de una impugnación presidencial. “No nos apresuremos en el juicio, necesitamos hechos, toda la información; no podemos tratar con especulaciones e insinuaciones”, indicó este miércoles el líder republicano en el Congreso, Paul Ryan.

Su postura es reflejo de un sentir mayoritario, pero no unánime. Tanto el presidente del Comité de Relaciones Exteriores, Bob Corker, como el jefe de filas en el Senado, Mitch McConnell, han mostrado su enfado por la crisis. Y algunos parlamentarios han pedido abiertamente que Comey vaya a testificar al Congreso.

Fuente: El País

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